Estrategia Kaizen… de qué hablamos? (1er entrega)

Posted on mayo 24, 2007. Filed under: Estrategias | Etiquetas: |

1. Introducción
Porqué planificar? Porqué preocuparse en mejorar de forma continua? A que apunta la estrategia? Todas preguntas importantes de responder, y a las cuales muchos directivos, profesionales y empresarios no le dan la debida importancia o la suficiente atención.
Responder a éstas y otras cuestiones es lo que marca la diferencia entre empresas que sólo subsisten, con directivos que tratan de poner parches a los desequilibrios financieros, tratando de apaciguar las arremetidas de consumidores y clientes descontentos, luchando contra costos cada día más altos y niveles de productividad en claro declive. Empresas éstas que ven la luz cuando la situación global es óptima, pero que nunca aprovechan en su plenitud estas situaciones, y que cuando el mercado se deprime entran en un fuerte cono de sombra e incertidumbre.
Y por otro lado tenemos a aquellas empresas y organizaciones que con objetivos claramente definidos, y un perfecto enfoque en las actividades a realizar, planifican proactivamente, no sólo anticipándose al futuro sino creándolo. Empresas para las cuales los recursos tienen un valor y saben en consecuencia administrarlo. Entre esos recursos fundamentales se encuentra el tiempo. Elemento crucial que una vez consumido ya no se puede recuperar. Así tenemos a las empresas que malgastan el tiempo de sus clientes, empleados y el de su propio futuro como entidad, de aquellas que lo saben valorar no desperdiciando tan importante recurso.
No menor importancia tiene como recurso el capital humano que cada empresa posee y que muy pocas saben en realidad valorar. Se despilfarran sistemáticamente recursos humanos, cuando no se hace lugar a su participación activa, cuando sus experiencias, habilidades, capacidades y conocimientos no son tenidos en cuenta, o son lisa y llanamente subestimados por los directivos.
En vistas al mediano y largo plazo sólo podrán sobrevivir aquellas empresas que menos recursos desperdicien. Para ello es fundamental lograr un óptimo nivel de planificación, y tener la disciplina de mejorar día a día. Cada día se agregan nuevos competidores a escala global. Piense en cualquier actividad y verá nuevas empresas y nuevos países ingresar con mas fuerza y profundidad en los mercados mundiales. Acaso alguien pensaba hace unas décadas atrás en que Malasia sería hoy el principal productor mundial de chips de informática, o que Corea del Sur entraría en los mercados occidentales en materia automotriz. Pues bien estos son sólo unos pocos ejemplos de los cambios que están teniendo lugar.
Los países y las empresas carentes de estrategias están destinadas a ver cada día más lejos un nivel óptimo de crecimiento y desarrollo.
No es lo mismo ser propietario o empleado de una empresa en la cual no se sabe que día se abonarán los sueldos, ni si se podrán cubrir las deudas bancarias, o en la que los obreros no saben si continuarán empleados en los próximos meses, que aquellos que formando parte de empresas de primera línea planifican como ingresar en nuevos mercados, analizan su participación, diseñan nuevos productos y servicios, sus marcas son sinónimo de calidad y excelencia a nivel mundial, o como mínimo regional o nacional.
No es lo mismo ser parte de empresas que con el paso de los años no registran cambio alguno, y si lo han registrado es de manera negativa, que estar involucrados en organizaciones que mejoran día tras día, brindando mejores productos y servicios a los consumidores, y haciendo participes a sus propietarios, directivos y empleados de niveles de vida más ricos no sólo en materia económica, sino además en crecimiento y desarrollo personal.
Tampoco es lo mismo para un cliente probar suerte con los productos y servicios que una organización le brinda, que adquirir bienes y servicios de empresas confiables, que otorgan alto valor a los niveles de satisfacción, ofreciendo cada día una más variada gama de productos y servicios.
Nada de ello es producto de la casualidad. Las cosas ocurren porque se planifica y realizan acciones concretas para su obtención, o sea hay una causalidad. Es muy fácil hablar de planificación, organización, dirección y control. Pero otra muy distinta es llevarlo a la práctica y mejorarlos de manera continua.
Es la hora en que los inversionistas se preguntan en que empresa vale la pena realmente colocar sus ahorros y su confianza, es también el momento en que los obreros se preguntan si vale la pena dejar parte de sus vidas y proyectos personales en empresas que no le permiten ningún crecimiento personal ni económico. Es el momento en que los consumidores piensan si deben seguir adquiriendo productos de escaso valor, mala calidad, precio elevado y un servicio al cliente atroz.
Es el momento en el cual los líderes deberán hacerse cargo de sus responsabilidades implantando una estrategia que permita dar vida a la excelencia. La excelencia sólo se obtiene con la ética del trabajo, la disciplina de la mejora continua y un cambio de paradigmas que permita hacer de la empresa y el trabajo una base para la creatividad y expansión humana, y no meramente una máquina de triturar recursos y proyectos.

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